Pensar la Niñez
PRESENTACIÓN
En el marco de los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas, donde hay un pronunciamiento a favor de la lucha contra la pobreza extrema y la meta de terminar con este flagelo para el 2015, nuestra Organización Alma Mater Indoamericana se encuentra comprometida en la Erradicación Efectiva del Trabajo Infantil, por lo tanto es de interés pensar y articular cuestiones referentes a los niños y niñas, en su desarrollo “normal” y sus derechos.

El siguiente trabajo gira alrededor de la pregunta, ¿Que es un niño? y es intención trabajarla desde los textos de Freud. En la introducción se hará referencia al derecho y no es al azar, ya que es apropiado articular ambos discursos.
Para el psicoanálisis lo que se encuentra en juego, entonces es el deseo, y esto cuenta para el diagnóstico. Freud va a encontrar que en lo variable de lo fenoménico, había una legalidad. A esto es a lo que apunta la idea de estructura, o sea suponer que hay un ordenamiento que organiza el campo de lo recurrente. Todo sujeto participa de esto por mas vicisitudes que haya tenido en la vida y siempre se puede cambiar, ese debe ser el objeto de todo diagnóstico. Hay elementos comunes que permiten delimitar una estructura neurótica con un organizador que es el Edipo y su articulación con el Complejo de Castración. Pero al mismo tiempo que se marcan elementos comunes, se tiene en cuenta la singularidad de cada sujeto. Que posición tomó en relación a la falta.
I
Qué es un niño?
Esta pregunta se puede abordar desde diferentes discursos. Me interesa destacar en especial, el discurso jurídico, porque es el normativizante en toda cultura, y el psicoanálisis, por ser el convocante del siguiente trabajo.
Si nos remitimos al Código Civil se puede encontrar que son menores las personas que no hubieren cumplido la edad de 21 años (art. 126 CC). Además el Código reconoce dos categorías de menores: los impúberes (aquellos que no han cumplido 14 años) y los menores adultos (los que tienen entre 14 y 21 años, art.127 CC). Los menores son nombrados como incapaces de hecho (art.54 CC) al igual que los insanos. Una persona incapaz de hecho es aquella que no puede actuar por si misma. Por eso la ley busca protegerlo salvando la insuficiencia de capacidad para obrar. Esta incapacidad no es sansionatoria sino que es una medida de protección. De este modo la norma jurídica buscará suplir la falta nombrando una persona que los represente, en el caso de los menores: el padre, madre o tutor. Los menores impúberes son considerados incapaces de hecho absolutos (art. 54, inc.2 CC). Con los menores adultos hay excepciones (sobre todo en lo referente a su actividad laboral) por lo tanto son considerado incapaces de hecho relativo.
Se puede ir mas allá aún nombrando la declaración de los derechos del niño, o bien todas las medidas procesales, que son especiales para los menores. Por otra parte se puede decir que esto es así porque no participan los niños de los mismos derechos del adulto, tienen derechos que les son exclusivos, pero requieren representante.
Volviendo al Código, los niños son persona de existencia visible (art.30 y 51 CC). Son nombrados y reconocidos como los adultos, salvo que los debe representar alguien, por lo que no pueden actuar por voluntad propia esto va tener sus implicancias tanto en la clínica como en todos los órdenes de la vida, ya que el menor es traído por sus padres o representantes, dependiendo de ellos .
Sería interesante pensar si los menores poseen de hecho menos derechos que los adultos, bajo la figura de la protección. Y se puede indagar en la muy reciente reforma a la legislación sobre menores que en Argentina rige desde noviembre de 2005, y aún no está reglamentada. Retomando el concepto de persona, tal como es nombrada por la ley, en el código aparece como: todo ente capaz de adquirir derechos y contraer obligaciones, la ley refiere el término persona ya que es mas abarcativo que individuo, que tiene que ver mas con organismo viviente, ya que nombra a personas de existencia visible, ideal, etc.
Persona es un término del latín, significaba máscara, tal como la usaban en el teatro, también usada por los griegos, la palabra era presopón, que describía a la máscara que se usaba en el teatro griego. Ahora bien, máscara que tiene la peculiaridad de estar ocultando algo, podría ser lo verdadero, lo íntimo, etc.; y por otra parte alude a la representación.
Encontramos, entre muchas corrientes de pensamiento, dos que son preponderantes, la anglosajona que considera la persona en sus relaciones personales, la relación social, la personalidad “como producto de”, como “consecuencia de”, el moldeamiento social y el intercambio con el otro, donde está en juego el privilegio de lo externo. Por otro lado las corrientes centroeuropeas que consideran persona acentuando el carácter intimista, que apunta a hondar en la esencia del ser en aquello que lo singulariza.
Ahora bien tenemos que el niño es una persona, de existencia visible, incapaz de hecho, y que debe ser representado. Para el psicoanálisis, que persona es el niño? y si debe ser representado, que representa él a su vez ? y para quién ?
Si tomamos el tema de la representación, se podría pensar en el juego, como una actividad privilegiada por el niño. Jugar pone en juego una serie importante de actividades, tanto físicas como psíquicas, pero lo fundamental es la dimensión inconciente del juego. Se puede diferenciar entre el jugar, verbo en infinitivo, que designa una actividad general de suma importancia en la construcción temprana del psiquismo, y juego como sustantivo que recorta una actividad específica, el modo particular que el juvenil sujeto pone en juego el jugar .
El chico en el juego, a veces en lugar de tomar situaciones placenteras toma otras dolorosas, que refieren a una pérdida o amenaza. Freud toma esto y se hace la pregunta cómo es que encuentra placer en eso? Aquí podemos recurrir a la diferencia entre el juego y el jugar, si bien el contenido es doloroso, el jugar en si, es placentero. Por lo tanto hay una libidinización en el juego, donde por mas que el contenido sea doloroso, descubrir esto doloroso, ligar en términos freudianos las vivencias dolorosas es algo que se torna placentero. En este punto sería interesante remitirnos a los conceptos de los principios de placer y de realidad.
La vivencia de satisfacción se da en el entrecruzamiento: lo pulsional del sujeto por un lado y la realidad externa. Esto es importante porque tenemos en cuenta sus necesidades y un mundo externo que se lo proporciona. Luego, de ahí en mas el sujeto va a vivir con el Otro, pero también con una huella del Otro, aquí no queda solo establecida la situación de una persona, dentro de él queda la marca, la huella, de ese Otro que ha intervenido en los primeros momentos. Esta huella será un residuo de lo que tuvo, pero también de lo que perdió. La marca es la pérdida del objeto, se busca al objeto por el lugar donde más se pierde. Las huellas por las que transita son las vías de su pérdida. Se podría pensar en el juego del “fort-da” cuando tiene el objeto lo hecha porque no soporta su presencia, cuando no está lo llama.
Para Freud el principio del placer se constituye en uno de los dos principios que según él rigen el funcionamiento psíquico, el otro es el de realidad, que no es su opuesto sino que lo inhibe. El sujeto alcanza el placer pero teniendo en cuenta la realidad. El principio de realidad no se opone al de placer sino que es una modalidad posterior de funcionamiento psíquico en la que se tiene en cuenta, la realidad para la obtención de placer. La descarga se lleva a cabo mediante un rodeo que tiene en cuenta la realidad y por eso va a garantizar la obtención de placer. Esto siempre y cuando se tengan en cuenta los cuidados maternos, es por amor que el niño vence el principio de placer y se establece una satisfacción sustitutiva. La realidad es el límite a lo placentero, la fantasía y el dormir aparecen como señal de fracaso del placer.

II
Tomando una patología psicoanalítica podemos referirnos en especial a las neurosis , en relación a la pregunta trabajada en clase , ¿La neurosis infantil es equivalente a la neurosis en la infancia? Como primera cuestión , tendriamos que volver a las preguntas enunciadas anteriormente , qué representa un niño y para quién ? Un niño es una persona , para el psicoanálisis un sujeto. Tomando el término sujeto , deriva del latín , su(b)jeto ,caído abajo . El diccionario dice , sujetar : agarrar , dominar , someter . Se podría decir sometido al efecto que el significante produce . Sujeto como efecto del significante. Para Lacan hay tres momentos en la constitución del sujeto, la prematuración (el estadío del espejo), el fort-da, y el Complejo de Castración.
Dice Freud: “En verdad, creemos que el Complejo de Edipo es el genuino núcleo de la neurosis; y la sexualidad infantil que culmina en él es la condición efectiva de la neurosis: lo que resta de él como secuela constituye la predisposición del adulto a contraer mas tarde una neurosis”. Por lo tanto el Complejo de Edipo y su articulación con el Complejo de Castración, dan lugar a la subjetividad, son el núcleo de las neurosis y la posibilidad de acceder a la pregunta por el deseo del Otro. La situación de pérdida, no tiene que ver con el recuerdo o la experiencia de pérdidas anteriores como ser el destete o la evacuación de los intestinos, es algo distinto dice Freud, se da cuando el infantil sujeto ve los genitales de la madre, es así que cae sobre él la amenaza de la pérdida, por lo tanto se da la renuncia, y resignifica a su vez las pérdidas anteriores. La castración es, que falte en la madre y que el padre prohiba, a quién? Precisamente a la madre, con la negativa de no reintegrar su producto.
La neurosis infantil determina la estructura de un sujeto, todos participamos de esto, pero no necesariamente el niño o niña deben enfermar.
Si llegara a enfermar, se despliegan diversas cuestiones, entre ellas se puede mencionar el tema del diagnóstico. El diagnóstico es un proceso amplio y presenta distintas significaciones según el ámbito del conocimiento, desde donde se lo aborde. La palabra deriva del griego y supone un conocimiento, discernimiento, discriminación. El diagnóstico es un recurso, es una primera figuración que supone una intencionalidad .Un proceso por el cual algo se congela con un nombre. Esto podría ser así para la medicina por ejemplo, se utiliza para referirse al conocimiento de los signos de las enfermedades. Pero no necesariamente lo es así siempre, no todo conocimiento termina con un rótulo. En la concepción psiquiátrica, el diagnóstico es un punto de llegada, no un enigma del cual partir. Se pierde la singularidad psíquica, y el paciente queda borrado detrás de una mirada objetivadora.
Para el psicoanálisis lo que se encuentra en juego, entonces es el deseo, y esto cuenta para el diagnóstico. Freud va a encontrar que en lo variable de lo fenoménico, había una legalidad. A esto es a lo que apunta la idea de estructura, o sea, suponer que hay un ordenamiento que organiza el campo de lo recurrente. Hay elementos comunes que permiten delimitar una estructura neurótica con un organizador que es el Edipo y su articulación con el Complejo de Castración. Pero al mismo tiempo que se marcan elementos comunes, se tiene en cuenta la singularidad de cada sujeto. Que posición tomó en relación a la falta.
Dentro de las enfermedades están las otras, las que por azar acontecen (se podría deber a problemas en el parto, enfermedades infecciosas en los primeros años de vida, desnutrición materna, condiciones de vida de extrema pobreza, cuestiones genéticas etc.) en esos casos sí, se podría decir mas que nada para su evolución, que cuenta la relación con el Otro, que lugar ocupa ese niño en el deseo del Otro. De todos modos cuando se hace referencia a evolución, no tiene que ver con la cura o neurotización, sino con una mejor calidad de vida, e igualdad de condiciones para todos los niños y niñas.

Lic. María Rosa Dagfel
10 Mar 2006 por Editor


Investigaciones
En construcción, gracias
09 Dec 2005 por webmaster