|
 |
| Aprender a enseñar
|
Cuesta creer que la señora prolijamente vestida y maquillada de mirada nerviosa y sonrisa amplia, hasta no hace tanto tiempo se encontraba aislada y encerrada en un mundo de sombras a causa del analfabetismo y por ende a la marginación al que éste lleva.
Mary Alonso de 37 años tres hijos de 19,12, y 5 hoy forma parte de AMI. Nacida en un barrio de trabajadores de San Miguel, Mary cuenta que tuvo una buena niñez hasta que a los 13 años, edad en la que tenía que empezar el secundario, a su papá las cosas se le complicaron en el trabajo “fue una época muy difícil, mamá trabajando por horas en casas de familia, yo con cama adentro dónde me maltrataban mucho mezquinándome incluso la comida” dice.
En una edad donde es vital jugar, tener amigos y estudiar, mary liaba con diferentes trabajos que con el tiempo le enseñarían la importancia del saber, ya sea para mantenerlos y progresar o en otro caso poder defenderse cómo cuando por ejemplo en aquel donde entró como niñera y terminó limpiando toda la casa desde las 5 de la mañana y llorando amargamente por los malos tratos. En estos tiempos de dolor y de caos estaba el constante anhelo de poder estudiar. “ Fue realmente duro para mi no ir a la escuela ya que yo era rápida para aprender y adoraba tener amigos en la escuela, era con ellos con quien yo deseaba compartir juegos salidas, sueños y algún que otro romance precoz” Recuerda con tristeza. En ese tiempo pesaba mas el hecho de ayudar a sus padres para poder alimentar a sus 5 hermanos menores, que poder seguir el curso normal de vida donde lo primordial fuese la preparación requerida para poder superarse. El casarse super enamorada a los 17 años no le sirvió de mucho para sostener su matrimonio ni formar la familia soñada adolescente y con un hijo a cuestas Mary cuanta también que varias veces sintió que su pesadilla se hacía eterna debido a la ignorancia, pero hay dos que para ella fueron realmente shockeantes, una, fue cuando debido al caos que dejó el gobierno de Menem tuvo que vivir del trueque cambiando lo que conseguía por comida o salir con toda su familia a recolectar latas o cables de cobre para luego ser vendidas en el mercado, y otra cuando las casualidades de la vida la llevaron a encontrar al violador de su hermana ya adulta que para cuando ocurrió la tragedia tenía sólo 12, en un alto puesto de la comisaría de su barrio. “ Yo me sentía impotente, no podía hablar, expresarme, defenderme y defender a los míos, el sentirme ignorante e incapaz de hablar hacía todavía mas fuerte el deseo de superarme, me juraba a mi misma una y otra vez que tarde o temprano yo empezaría la escuela y que no solo lo haría por mis hijos sino también por el resto de mi familia y otras personas que pasasen lo mismo que yo, me lo repetía, y el hacerlo, me daba fuerzas, aunque hoy se que lo perdido no se recupera y que hay heridas que siempre quedan abiertas” Sentencia emocionada. Mary cuenta con todo el apoyo de su familia. Sus hijos son los primeros en preguntarle por las notas de cada examen por el que ella pasa, su mamá cuenta emocionada a las vecinas del barrio, que su hija mayor, no sólo aprendió a leer y escribir de adulta sino que ahora está terminando el secundario y no descarta que en un tiempo más su hija vaya a la universidad. Hoy Mary tiene el sueño más tranquilo, las pesadillas parecen haber llegado a su fin y sonríe orgullosa cuando cada mañana muy temprano luego de preparar el desayuno para sus hijos, parte hacia nuevos rumbos entre cuadernos y libros. |
22 Feb 2006
by Departamento de Prensa
|
|
|
|
|